La página de Aíto. 2009

Tres puntos desde más lejos

Por Aíto García Reneses

Febrero de 2010

 

En muchas ocasiones resulta más importante el criterio, referido a algún aspecto del juego que se recomienda vigilar, que la regla en sí misma. Cuando hay un criterio sobre el que se recomienda vigilancia suele suceder que se sanciona en exceso; es decir, cuando no existe la infracción.

Tres segundos

La violación de la regla de tres segundos en la zona no está incluida entre los criterios a controlar especialmente. Probablemente por esa razón se pasen por alto muchas violaciones de esta norma. Incidiré sobre tres casos concretos:

1.- Un jugador que pasa más de tres segundos dentro del área restringida no con el objetivo de recibir el balón, sino de bloquear a otros compañeros que recibirán la pelota dentro de la zona.

2.- Un jugador con superioridad física frente a su defensor que permanece en la zona más de tres segundos antes de recibir el balón.

3.- Un jugador que está dentro de la zona, en el lado contrario de donde está el balón, que permanece dentro de la zona durante más de tres segundos hasta que se produce un tiro tras el que tiene muchas probabilidades de coger el rebote de ataque.

Todos los casos son importantes, pero ‘me alucina’ el segundo, cuando un determinado equipo, que es arbitrado por muchos colegiados diferentes, comete varias violaciones en cada partido, clara y sistemáticamente, y no es sancionado nunca.

Los comentarios que pudiera hacer sobre la nueva zona de tres segundos que entrará en vigor la próxima temporada no tendrían importancia si sigue sin cumplirse la regla.

Creo que aunque la diferencia con el área restringida actual no es muy grande, será una medida positiva para intentar la recuperación del jugador que juegue en el poste bajo, especie casi en extinción al haber evolucionado la mayoría de los jugadores y equipos en especialistas en el tiro de tres puntos.

Frecuencia en el cambio de reglas

Mientras que en el fútbol nunca se cambiaban las reglas de juego, en el baloncesto se hacía a menudo y nos sentíamos orgullosos de actualizarnos con frecuencia. Posteriormente, nos ‘emborrachamos’ y las cambiábamos demasiado, especialmente cuando se dedicaron a poner reglas que condujesen a dotar de más incertidumbre el resultado de un partido. Desde mi punto de vista, fue una política equivocada, ya que sólo condujo a dar más posibilidades de ganar al peor equipo. Se aprobaron reglas como el ‘uno más uno’. De esta forma, si el equipo que dominaba fallaba el primer tiro libre, no tenía opción de encestar, por lo que el equipo que iba con desventaja en el marcador se dedicaba a hacer faltas en vez de jugar al baloncesto.

Sin embargo, creo que fue acertado implantar la línea de tres puntos, pues no obedecía sólo a que el equipo que fuese perdiendo tuviese más posibilidades de acercarse más rápidamente en el tanteo, sino que abría los espacios a los pívots para poder jugar, así como a los jugadores que penetraban a canasta.

 

La línea de tres puntos fue instaurada en nuestro baloncesto simultáneamente al nacimiento de la ACB, hace más de veinticinco años. La NBA, que por aquel entonces nos llevaba una gran ventaja, ya la tenía en vigor. Su línea de tres puntos estaba a una distancia de la canasta mayor que la que instauramos nosotros y aún, hoy en día, sigue siendo más lejana del aro que la nuestra, que ha estado siempre a seis metros y veinticinco centímetros del aro.

 

Al implantarse aquella línea, hubo una división entre los partidarios y los detractores de su inclusión. Éstos no querían usarla porque pensaban que había que jugar con balones interiores y que jugar a tirar de tres puntos iba en contra del buen baloncesto. Preferían jugar con los pívots y buscar penetraciones. Pero el razonamiento era equivocado, porque se podía utilizar para jugar más balones interiores con la amenaza del tiro de tres puntos pues serían mucho más arriesgadas las defensas de flotación. Al cabo de veinticinco años los temores de los que estaban en contra han resultado ser ciertos y hay equipos, y jugadores, que utilizan el tiro de tres puntos como objetivo en sí mismo y se sigue abandonando en exceso el juego interior. La capacidad física y defensiva de los jugadores actuales ahoga el espacio interior en el borde de la zona.

El que más de veinticinco años después, observando el crecimiento ostensible de esa evolución física y de actividad de los equipos, se aleje del aro la línea de tres puntos, creo que es positivo pues puede ser que abra más el espacio interior para jugar, que para mi gusto es uno de los aspectos más bonitos del baloncesto. Y, por otra parte, eso conllevaría a que no sea tan rentable jugar con el objetivo exclusivo de tirar de tres puntos.

Hay muchos que añoramos al antiguo pívot que tenía una gran capacidad para jugar uno contra uno para encestar o para distribuir buenos pases a sus compañeros. La mayoría se han convertido en pívots rocosos con poca habilidad o en especialistas del tiro de tres. Esperemos que con estas nuevas reglas se recupere la especie.

 

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Peor Clasificación, más mérito

Por Aíto García Reneses

Verano 2010

Indudablemente no soy un escritor prolífico. A veces necesito, como ahora, leer tonterías para animarme a escribir. Lo que me ha acabado de motivar ha sido leer lo que dicen que pienso. ¿Lo inventará directamente quien lo escribe? ¿Se lo contará alguien? ¿Con qué intención?
El caso es que voy a contar mis impresiones de la pasada temporada y mis sensaciones cara a la próxima.
Tuvimos muchos problemas en el inicio de temporada, con tres jugadores intervenidos quirúrgicamente antes de comenzar y varios más con lesiones largas al comienzo. Además, incorporamos a varios jugadores nuevos que necesitaron tiempo para adaptarse a su nuevo equipo. Casi sin pretemporada comenzamos a jugar las dos competiciones, ACB y Euroliga. En esas circunstancias es mucho más difícil conseguir buenos resultados y sólo lo hicimos en la Euroliga, ganamos a equipos como Partizán y Olympiacos que, posteriormente, llegarían a jugar la “Final Four”. A pesar de ello hubo muchos que minimizaron aquellos triunfos pues comentaban que eran equipos menores. Simultáneamente perdimos los primeros cinco partidos de Liga ACB consecutivamente y eso pasó factura a nuestra imagen y, posiblemente por esto se restó importancia a los triunfos en la competición europea. También es verdad que parte de nuestro público no comprendió nuestras dificultades y no ayudó como suele hacerlo, animando. Ya en el primer partido de la temporada ACB, contra Fuenlabrada en casa, se notó esa falta de comprensión y apoyo. No puedo entender esa actitud si no es la consecuencia de que no hayamos sabido explicar bien desde nuestro Club todos los problemas que tuvimos. Por otra parte, Fuenlabrada estaba en un momento dulce y empezó ganando cinco encuentros consecutivos.
Ante esos problemas de juego generados por las lesiones, adaptaciones y el estado anímico consecuencia del mal inicio en ACB, fuimos superando nuestro nivel para conseguir ascender hasta la mitad de la clasificación al terminar la primera vuelta. La octava plaza no permitió en esta ocasión clasificarse para la Copa, ya que el equipo local, clasificado peor que nosotros, tenía derecho a jugar la Copa en su ciudad.
Este hecho agravó más la situación y nuestra imagen era muy mala, a pesar de que cada vez estábamos jugando mejor, y eso que continuaba la racha de lesiones y la falta de adaptación en algunos casos.
Esa circunstancia tuvo como resultado una falta de apoyo de nuestro público en los momentos clave del partido contra el Prokom polaco. Tras fallar dos tiros libres cuando íbamos perdiendo 41-43 en la segunda parte, el público abroncó al equipo y no supimos reaccionar ante aquella situación, llegando a fallar a partir de aquel momento ¡21 tiros de campo consecutivos!
Por tanto en Euroliga no jugamos las eliminatorias hacia la “Final Four” después de haber superado la primera fase y jugar el Top 16.
Se añadía otro aspecto que nos impedía mejorar nuestra imagen al fallar en la competición europea.
No obstante, el equipo continuó mejorando, especialmente después de entrenar varias semanas al completo, consiguiendo en ese periodo un mejor estado de forma, unos y otros, una mayor adaptación a su nuevo equipo.
Así las cosas, pudimos continuar la remontada y terminar quintos en la Liga Regular y, posteriormente, ascender un puesto más en la clasificación al eliminar al cuarto clasificado. Y, mejor que todo eso, exhibiendo un buen juego y con el público reconciliado con su equipo.
En el gráfico que se reproduce bajo estas líneas podréis observar la comparación de las últimas cuatro temporadas de Unicaja tras ser campeón hace cinco años. Bien es cierto que este gráfico sólo incluye la Liga ACB, desde la primera jornada a la última, y no considera otros resultados como alcanzar una “Final Four” o como estar a punto de ganar una Copa del Rey. Sin embargo, tengo la impresión de que el grado de satisfacción del público no se corresponde, a veces, ni con la clasificación ni con el juego exhibido.



La temporada próxima

Cada año, desde que llegué a Málaga, varios periodistas me preguntan al comenzar la temporada si el equipo formado es el que yo quería.
Es cierto que algunos entrenadores piden el fichaje de algunos jugadores a través de la prensa y, a veces, consiguen completar el equipo con mejores jugadores porque esa presión pública puede condicionar a sus directivas.
Yo nunca he utilizado ese sistema y esa fue mi respuesta fielmente transcrita por los periodistas. Respeto las decisiones que tome la directiva en el tema de presupuestos.
No solamente mi actuación ha sido así en relación a los presupuestos, sino en muchos otros aspectos. Jamás exijo nada públicamente pues entiendo que esa no es la misión del entrenador.
Otra cosa bien diferente es hacer propuestas; sí que hago multitud de ellas. Este año no ha sido una excepción: he propuesto decenas de cosas que posteriormente el Club llevará a cabo si lo cree conveniente.
¿A quién hago esas propuestas? Pues únicamente a quien debo hacerlas. Este año, exclusivamente, a Manolo Rubia y a Francisco Molina. Como cada año (y son treinta y tantos procediendo de la misma forma) a los responsables que designa el Club. Y ni las filtro, ni las declaro a la prensa ni las solicito al sursum corda.
Otra cosa es que no quiera tener el mejor equipo posible; por supuesto que sí.
En otro orden de cosas, me gustaría mejorar la comunicación, antes comentada, con la afición. Para intentar mejorarla empezaré por mí mismo haciendo un esfuerzo para que así sea.
Por lo tanto, sólo queda esperar a tener el equipo completo para terminar de pensar la mejor estrategia con vistas a la próxima temporada. Mientras tanto, si tienes ocasión, como he tenido este verano, de escuchar a varios entrenadores como Pepe Laso, Sito Alonso, Chus Vidorreta, Jaume Ponsarnau, Ettore Messina, Zeljko Obradovic y Dimitris Ioutidis, pues mucho mejor porque siempre aprendes algo y reflexionas mucho.



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